El ciclismo cerró su temporada con una exhibición única: la Andorra Cycling Masters 2025.
Cuatro nombres, cuatro formas de entender el deporte: Tadej Pogacar, Jonas Vingegaard, Primoz Roglic e Isaac del Toro. Ninguna clasificación, ningún maillot, solo orgullo y espectáculo.
En el corazón de los Pirineos, la prueba reunió a los mejores ciclistas del planeta en una cita que comenzó como una simple exhibición… y terminó como un capítulo inolvidable. Roglic se impuso en la cronoescalada del Col de la Gallina con su precisión habitual. Pogacar, elegante y ambicioso, quedó a solo unos segundos. Pero el gran protagonista fue Isaac del Toro, el mexicano que volvió a dejar claro que su nombre ya forma parte del presente.
En el circuito urbano de Andorra la Vella, ante miles de aficionados, el joven del UAE Team Emirates desafió a los gigantes, atacó sin miedo y terminó conquistando la victoria en un sprint épico ante Roglic. La diferencia fue mínima, pero suficiente para dejar grabado su nombre en la historia.
Este vídeo no es un resumen, es una historia. La historia de cómo el ciclismo, incluso en una exhibición, puede hacer vibrar al mundo.
De cómo Isaac del Toro se confirma como el gran heredero de una nueva generación.
Y de cómo Andorra, ese pequeño país entre montañas, fue testigo del rugido del futuro.
Hola familia de Mayot de Montaña, ¿qué tal va el domingo? El calendario marcaba el final, pero el ciclismo como siempre se resistía a detenerse. Este domingo 19 de octubre, mientras el resto del pelotón guardaba las bicicletas y el mundo ponía punto final a la temporada de ruta, en el corazón de los Pirineos nacía algo nuevo. La Andorra Cycling Masters 2025, una exhibición sin precedentes, reunió a los nombres más poderosos del ciclismo actual, Tadej Pogachar, Jonas Vingegar, Primo Roglich y Isaac del Toro. Cuatro hombres, cuatro símbolos de una generación que ha convertido la montaña en su lenguaje y la rivalidad en arte. Andorra, con sus carreteras suspendidas entre el cielo y la roca, fue el escenario perfecto para esta última función del año. La cita no otorgaba puntos, no repartía maots ni trofeos oficiales, pero sí regalaba lo que más valora el aficionado. Emoción pura. Un cierre de temporada con sabor a revancha, con la calma del otoño y el eco de las grandes gestas aún flotando en el aire. El público abarrotó las calles de Andorra la Bella con banderas, cánticos y teléfonos listos para inmortalizar cada segundo. Había algo distinto en el ambiente, una mezcla de respeto y expectación, porque aunque esta no era una carrera por la gloria, los protagonistas no conocen otra forma de competir. Pogachar, con su sonrisa traviesa saludaba al público. Roglich, más frío, calculador, observaba el horizonte. Bingegar, con la serenidad de quien ha conquistado cumbres imposibles, ajustaba el casco. Y un paso más atrás, el mexicano Isaac del Toro, el más joven, el recién llegado a la élite, miraba el asfalto con la calma de quien sabe que pertenece allí. Los cuatro se preparaban para la primera prueba, una cronocalada de 8,3 km hacia el mítico col de la gallina. Una subida que no perdona, una pendiente que no entiende de exhibiciones. No había tácticas, no había gregarios, solo el hombre, la bicicleta y la montaña. El ciclismo reducido a su esencia. El rugido del público anunció el inicio del espectáculo. La temporada moría, pero Andorra estaba a punto de escribir su propio epílogo. El reloj marcó el inicio y uno a uno los gigantes comenzaron su ascenso al col de la gallina, ese coloso pirenaico que tantas veces ha sido juez y verdugo. Primero partió Isaac del Toro, el mexicano que con solo 21 años se ha ganado el respeto del pelotón a base de agallas. Su pedaleo era limpio, poderoso, casi hipnótico. No corría por dinero ni por fama, corría por algo más profundo, la necesidad de medir su talento frente a los mejores del mundo. Detrás de él salieron Primoh Roglich, el estratega de mirada fría, Jonas Vingegard, el danés de corazón de hielo. Y finalmente, Tadeeg Pogachar, el eterno favorito, el hombre capaz de convertir el dolor en espectáculo. El aire en Andorra se volvió denso. El murmullo del público se transformó en silencio reverente. Era una cronoescalada pura, sin artificios, donde cada curva se convertía en una confesión. Roglich marcaba el paso con precisión quirúrgica, calculando cada esfuerzo como si las pendientes fueran ecuaciones. Pogachar, en cambio, se movía con una soltura insultante, bailando sobre los pedales como si el asfalto lo empujara hacia arriba. Bingegar, concentrado, mantenía su ritmo constante, impasible, como si el tiempo no le afectara. Y en medio de ellos, Isaac del Toro mostraba su carácter. Su estilo agresivo y valiente contrastaba con la experiencia de los demás. Se levantaba en los pedales, apretaba los dientes y, aunque el cuerpo pedía tregua, su mirada decía lo contrario. No pienso rendirme. Al paso por el último kilómetro, el mexicano había enamorado a los aficionados. Su nombre se coreaba en la ladera. Su esfuerzo se sentía en cada respiración. Cuando cruzó la meta, el reloj marcó 28 minutos y 5 segundos, un tiempo que lo colocaba tercero provisional, solo por detrás de los colosos eslovenos. El mejor registro fue para Primo Roglich, que detuvo el cronómetro en 25 minutos 39 segundos, seguido a 20 segundos por Pogachar. Pingegar cerró cuarto a menos de un minuto del líder. La montaña ya había hablado. Roglich era el más rápido, sí, pero la sensación era otra. El mexicano había estado a la altura de los dioses y eso en el ciclismo vale más que cualquier podio. La mañana avanzaba sobre Andorra la Bella y con ella el espectáculo se trasladaba de la montaña al corazón de la ciudad. El sol tímido entre las nubes iluminaba las vallas repletas de aficionados, niños con banderas, cámaras alzadas, gritos que retumbaban entre los edificios. El ambiente era de gran vuelta, aunque esto fuera una simple exhibición. Los cuatro protagonistas envueltos en un aura de estrellas se preparaban para el circuito urbano de 32 km. Un recorrido rápido, técnico, lleno de giros y repechos, donde la fuerza bruta no bastaría. Hacía falta instinto. A pesar de no haber equipos ni tácticas, las miradas decían mucho. Roglich partía como líder tras dominar la crono. Pogachar, segundo, buscaba revancha. Vingegard, discreto pero peligroso, aguardaba su momento y Isaac del Toro, el más joven, el más valiente, quería demostrar que su podio en la montaña no había sido casualidad. El banderazo de salida desató el rugido del público. Los cuatro salieron juntos con ritmo de carrera real. Las primeras vueltas sirvieron para tantear el terreno, pero pronto el mexicano encendió la mecha. Isaac del Toro atacó, lo hizo sin mirar atrás, con esa temeridad que solo tienen los que creen en sí mismos. El público enloqueció. El torito mexicano tomó unos metros de ventaja mientras Bingegard respondía con precisión y Roglich medía sus fuerzas desde atrás. Pogachar, fiel a su estilo, sonreía mientras aceleraba para unirse al duelo. Durante unos minutos, Andorra se convirtió en una batalla a cuatro tiempos. El control de Roglich, la agresividad de Pogachar, la constancia de Bingegar y la electricidad pura de Del Toro. Cada curva era una emboscada, cada recta una oportunidad. El circuito rugía con el paso de los corredores. La gente se trepaba a los postes. Las motos abrían camino. A mitad de carrera, el grupo volvió a compactarse. Pero algo había cambiado. El público ya no aplaudía solo por cortesía, aplaudía por Isaac. El mexicano había conquistado el corazón de la multitud con su audacia. En cada pedalada se le notaba la ambición. No corría para acompañar a los grandes, corría para ganarles. Y en Andorra todos empezaban a creer que podía hacerlo. Última vuelta. El aire en Andorra. La bella se podía cortar con un cuchillo. El circuito hervía, los gritos del público rebotaban entre las montañas y el rugido de las motos abría paso al desenlace. Roglich seguía al frente calculando cada movimiento como si midiera el tiempo con el alma. Pogchar se mantenía expectante, listo para lanzarse al menor descuido. Vingegar aguantaba con su temple habitual, sin gestos, sin titubeos, pero el que no conocía el miedo era Isaac del Toro. El mexicano, con la mirada fija y el cuerpo empapado en esfuerzo, sabía que solo había una forma de cerrar su temporada atacando. A tres vueltas del final volvió a lanzarse. El público lo sintió venir. Gritos, banderas al viento. El ruido metálico de los cambios del toro abrió hueco y durante unos segundos pareció que volaba. Roglich reaccionó. Pogchar se pegó a su rueda. Vingegar resistía. Era una sinfonía de potencia, experiencia y juventud. En la penúltima curva la diferencia era mínima. El público rugía, los móviles grababan la historia, el sprint se avecinaba. En la recta final, los cuatro gigantes se alinearon como si el destino los hubiera puesto allí para una escena escrita por el propio ciclismo. Roglish lanzó su ataque. Pogachar, respondió Vingegard trató de colarse por dentro, pero entre todos emergió del toro, empujado por el instinto, por el orgullo, por ese fuego que solo tienen los que no temen a nada. Roglis del toro. Roglis del toro. El comentarista gritaba. El público no podía creerlo. El mexicano apretó hasta el último metro, golpeó la bicicleta con el cuerpo, el clásico latigazo de riñón y cruzó la línea apenas un suspiro antes del esloveno. Victoria para Isaac del Toro. Apenas media rueda, una diferencia mínima, pero suficiente para encender a todo Andorra. Rogl levantó la mano en reconocimiento. Pogachar sonrió. Bingegar asintió con respeto. El joven mexicano había derrotado en una exhibición a tres campeones de grandes vueltas. No ganó la general que quedó en manos de Roglich por sus segundos en la crono, pero eso ya no importaba. El público sabía lo que había visto, la llegada de una nueva estrella, el rugido del futuro. El sol empezó a ocultarse tras las montañas de Andorra y con él se cerraba oficialmente la temporada. Pero lo que acababa de ocurrir no era un simple epílogo, era una declaración de futuro. La Andorra Cycling Masters 2025 había nacido como una exhibición, una fiesta para cerrar el calendario y terminó convirtiéndose en un aviso. Cuatro nombres, cuatro generaciones, cuatro maneras distintas de entender el ciclismo se cruzaron en el mismo asfalto. Pogatchar, el genio que convierte el sufrimiento en espectáculo. Vingegar, la mente helada que transforma el cálculo en arte. Roglich, el estratega que no necesita palabras para imponer respeto y Isaac del Toro, el torito mexicano que irrumpió sin miedo, sin pasado, con la pureza de quien todavía corre por amor al deporte. Lo que Andorra presenció no fue solo una carrera, fue el espejo de lo que viene, un ciclismo cada vez más global, más emocional, más humano, porque si algo demostró del toro es que el talento no tiene pasaporte. En cada pedalada suya hay una promesa, una mezcla de energía juvenil y sabiduría vieja, una manera distinta de entender el riesgo. Mientras los veteranos administraban cada esfuerzo, él eligió atacar. Mientras los demás medían, él se lanzó al vacío y en ese salto encontró su lugar. Quizá Roglich ganó la general, pero el nombre que todos coreaban al final fue el del mexicano. Los aficionados se llevaron más que un resultado, se llevaron una historia, la de un joven que desafió al tiempo y a los gigantes, que corrió con el corazón y que sin saberlo se ganó un lugar en la memoria colectiva. La temporada se apaga, los focos se apagan, pero en el eco de la montaña todavía resuena un rugido. Es el del toro, el del muchacho de Ensenada, que un día soñó con ser ciclista y hoy hace soñar al mundo. Y mientras las luces de Andorra se reflejan en las bicicletas descansando, una frase queda flotando en el aire. El futuro del ciclismo ya tiene rostro y acaba de escribir su primera página. M.
37 Comments
No engañen gano la etapa pero la general la gano rogli
5:55 de Pokemon??? 😂😂😂
Isaac, es el más alto.
Otra raya más al tigre,el pipiolo, Issac del toro por eso está en el lugar 3 de la UCI
Buen reporte—gracias Maillot de Montaña—-felicidades a ISSAC DEL TORO.. grande torito—dejas tus huellas para la historia–a tu equipo,tu familia felicidades ISSAC tu dedicacion y esfuerzo pero sobre todo tu actitud y tu humildad son lo que te hace grande-felicidades .
Hasta cuando le van a poner gregarios, cuídenlo por favor no pequen de ;'-_&#+$-_&&
Sinceramente a mí me molesta encontrarme canales que aprovechandose de la imagen de Del Toro, con el único fin de ganar seguidores y vistas, mienten descaradamente y te dicen cualquier cosa que no tiene nada que ver con la realidad. Esto era una exhibición señores y sobre todo una carrera que solo buscaba generar dinero, ya que se estaba rodando un documental de esta carrera que será lanzado el plataformas de pago en diciembre.
Perfecto que se apoye a Del Toro, pero es responsabilidad de los aficionados informarse con canales realmente serios sobre las noticias de ciclismo. Me da risa que el dueño del canal dice, puras mentiras
1. Del toro quedó tercero en la general no segundo como se menciona en el vídeo
2. Que el narrador de la carrera se volvió loco con la victoria de Del Toro, cuando esta carrera no fue televisada por nadie.
En fin, me gusta hablar de ciclismo y apoyar los canales que hablan de esto, pero odio que lo hagan solo por vistas y buscando engañar a aquel fanático que no se informa correctamente
Esa carrera de exhibición, la ganó fué Roglic, deje de vender humo
ha ganado Roglig
Muy bien a pesar de ser un joven como Isaac Del Toro Torito a demostrado ser un grande ante los moustros del ciclismo Europeo es un orgullo ver a un Mexicano estar con la Elite del Ciclismo mundial y el Torito de Ensenada que a sacado la casta del Ciclismo en el Mundo Viva Mexico Cabrones
Felicidafes del toro y a tu trabajo que ganes muchos mas y tambien muchos billetes
Creo que no hay que sacar las cosas de su debida proporción. Esto fue exhibición, nada más.
<> Pogacar corrio standar! No se puso nada! <>
Que gusto me da ver a nuestro Torito compitiendo en forma de gala de los cuatro mejores ciclistas solo falto Evenepol
Muy buena narracion me gustaria que narraras las carreras ciclistas lo haces muy bien muchas felicidades nos transportas al lugar y nos emocionamos y mas con nuestro Isaac que sigan los exitos el proximo año. Vingegaard muy desangelado
Excelente video! ❤🎉
A donde vas con esa narración!! Se te ha ido la olla.
Ke ha sido un puñetero critérium a base de talonario donde entre ellos ya habrán hablado ke puestos hacer. Poco hay ke narrar, show y money
El Gran ISAAC DEL TORO 🇲🇽
Ganó rolig
Qué gran crónica de esta carrera, llena de emoción y frases contundentes. Felicidades a Isaac del Toro por tan magnífico año. Gracias Maillot de Montaña. Me acabo de suscribir.
Que padre narración!!!
Como siempre, una narración impecabley emocionante para los que no pudimos ver la carrera. Gracias
Extraordinaria narración: felicidades y muchas gracias desde Mëxico.
Excelente trabajo por parte de Isaac del toro, qué siempre da lo mejor de él sin importar qué competencia sea
El Rey de reyes es Jesucristo, no confundan sus términos, aprendan a expresarse tontos. 2o. Mandamiento: No tomarás el nombre de Dios en Vano. Estás en pecado grave.
Mwxico es norte ameriaca weyess…un narrador dijo q del toro ws cwntroamericano,jajajajkakakaká somos norteanwricaoisss
Ya le tocaba a Rogliç ganar algo, por que esta temporada, nada nada más no brilló. Toritooo !! Tú muy bien.
Aburrida no, lo siguiente. La organización tiene que hacer un formato diferente si quieren que perdure 😅
Aquí lo importante es que invitaron a Isaac a esta exhibición para formar parte de un selecto grupo de ciclistas del más alto nivel, un grupo de leyendas del pedal: los 4 fantásticos de la bicicleta. Eso es lo más importante.
Grande entre los grandes el Torito y que narración más bella
Que bonita narración. Gracias!
En hora buena para issac
TU ESTAS EN LA ELITE DE COMO NARRAR CON ELEGANCIA ELOCUENCIA, Y EXQUISITES
No se hagan iluciones periodistas lenguas largas claro se ve el video q Pogacar no hace Sprint llega tranquilo para dejarle ganar al ciclista mexicano
El Torito ya no esta entre los grandes, YA ES UNO DE LOS GRANDES. FELICIDADES TORITO
Vengan a CONOCER LA RUMOROSA y se daran cuenta porque ISAAC DEL TORO tiene poder en cuerpo y piernas.
Impresionante y emocionante narracion del evento, muy profesional, gracias!