Las colinas empinadas de Noruega hacían que pedalear cuesta arriba fuera agotador, especialmente para personas mayores, hasta que alguien decidió resolver el problema con una plataforma que empuja al ciclista hacia arriba a un ritmo constante con solo apoyar un pie. Una solución tan sencilla como eficaz para un problema que cualquier ciudad con pendientes reconocería al instante. Uno de esos inventos que cuando los ves en funcionamiento no puedes entender por qué no existen en más lugares del mundo.

Share.