Esta fresca mañana de agosto, todos preparados para nuestra siguiente salida, la más exigente por el valle del Loira, que nos llevará desde nuestro alojamiento en Candé hasta el impresionante castillo de Chenonceau, fortaleza de estilo renacentista construida sobre un puente para facilitar su defensa, y así completar un recorrido en bicicleta que superará los 70 km y se acercará a los 500 metros de desnivel, equivocaciones y rodeos incluidos.
Tras un inicio espléndido, a una temperatura ideal, por un paisaje que a medida que nos alejamos del Loira se convierte en más rural, hacemos la primera parada, aunque breve, en Souvigny-de-Touraine, para tomarnos una foto con Madame le Vélo, que lleva toda la mañana de plantón y no podíamos hacerle el feo de pasar sin saludarla, antes de dirigirnos a Chenonceau.
Con algunas dudas, equivocaciones y retrasos provocados por lo accidentado del terreno bajo la espesura del bosque, que provoca dificultades en la orientación, por fin llegamos a Chenonceau, pero antes de acercarnos al castillo vamos a comer en el pueblo, porque en Francia a partir de la una del mediodía empieza a complicarse lo encontrar sitio en un restaurante, y más para un grupo tan numeroso.
Después de comer, enseguida llegamos a la entrada del castillo, pero resulta que no es público sino privado, lo que implica que no se pueden pasar las bicis, que para entrar en el jardín hay que pagar y lo peor es que para el próximo turno libre de visita a la edificación faltan más de dos horas, así que decidimos intentar verlo por detrás.
Damos un rodeo de cinco kilómetros hasta la orilla sur del río Cher que nos conduce a los pies del castillo, donde admiramos su belleza y originalidad, al estar construido sobre un puente, que es incluso más antiguo que el propio palacio renacentista. Extasiados por la magia y el encanto de este lugar, tomamos el camino de regreso.
A la vuelta, tras un precioso tramo por la orilla opuesta del río Cher, haremos una breve parada en el castillo de Chissay, ocupado por un hotel y que sólo se puede visitar los sábados por la tarde para tomar el té, pero ni es sábado ni vamos vestidos para la ocasión.
Nuestros problemas comienzan al intentar cruzar el bosque de Montrichard, pasando verdaderos apuros. Al elegir mal la entrada, nos metemos en un área de barrancos que no lleva a ninguna parte, cuando después hemos visto que el acceso correcto por el itinerario previsto estaba sólo un poco más adelante, y decidimos que al atardecer no podemos arriesgar más y debemos volver por la carretera, aunque eso implica dar un rodeo de 10 km, cuando el bosque era precioso y la carretera tiene su peligro.
Con un gran esfuerzo del grupo, recuperamos la ruta planeada, y aunque quedan muchos kilómetros hasta nuestro destino, serán por terreno favorable, ese típico paisaje francés de explotaciones agrícolas y bosquecillos, sin apenas tráfico y de suave bajada. Aprovechamos para despedimos de otra aventura formidable que no olvidaremos, ojalá te sirva un vídeo como éste si decides experimentarla en primera persona.
Ideal para hacer con bicicleta estática o cinta de caminar en casa o en el gimnasio, al alcance de cualquiera con un poco de destreza que lo quieran recorrer in situ. Como siempre, os dejamos el recorrido aproximado en Google Maps, que es bastante exacto:
https://maps.app.goo.gl/iT1YFRg5pg6uU6ZD9
– Music: Enola Gay – The Hillbilly Moon Explosion
– Music: This Town – Brooke Combe
– Music: Here Comes That Rainy Day Feeling Again – The Fortunes
Suscríbete a nuestro canal @inhospito